domingo, 9 de noviembre de 2014

Te odio y te amo tanto, México. Me das miedo.

Usualmente no escribo de cosas tan importantes como esta, pero hoy ya se me ha salido la lagrimita dos veces por mi México, mi México adorado que todo me ha dado.
Ayotzinapa... Tanto que se ha dicho, tanto que nos hemos quejado y tan poco que se logra. Ayer, 8 de Noviembre, fui a la marcha de la PGR al Zócalo. En el metro Insurgentes se escuchaba "Por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina" y como soy una cínica, pensé: "No es cierto, pinches vagos", pero probablemente lo que mi cerebro quiso decir ya lo ha dicho mejor Calle 13: "Soy América Latina, un pueblo sin piernas, pero que camina". Al caminar por Génova escuché a un wey decir: "Quemaron el palacio municipal de Chilpancingo, de las cosas más hermosas que he visto." fue en ese momento cuando empecé a pensar que algo no estaba bien.
Caminamos por Reforma entre velas, antorchas y cuentas del 1 al 43, seguidas del grito: ¡Justicia!
No grité nada, estaba muy interesada en ver a la gente. Señoras que no me extrañaría encontrar desayunando un domingo en el club. Jóvenes que bien me pude haber encontrado durante mis días en la Facultad de Ciencias.
Llegué al Zócalo, nada pasaba. Estaba un tanto decepcionada porque esperaba algo más... ¿Qué? No sé... Caminamos hacia Madero, estábamos esperando a un amigo cuando vimos fuego en las puertas de Palacio Nacional. Nos fuimos caminando en chinga, con miedo.
No fueron los manifestantes los que quemaron la puerta, al menos eso creo yo, de cualquier manera, lo que sentí ayer sólo me deja un sabor a incertidumbre y desesperanza... Supongamos por un momento que creo en que el único camino es la revolución... Y luego? Lo que me viene a la mente es que en México no nos sale tan bien eso de tumbar a los malos, pero nos sale mucho peor eso de levantarnos, sacudirnos la tierra y construir por y para algo mejor.
Yo sí estoy cansada, cansada y encabronada. Triste. Harta de tanta sangre, impunidad, apatía y mediocridad. No sé si me da más miedo o tristeza pensar que no podemos ver más allá del fuego, de nuestra furia e indignación, no vemos más allá de un golpe de estado. Necesitamos entender que hay que construir algo después de tanta destrucción, urgen caminos claros y estructurados hacia un país justo, hacen falta cabezas frías e inteligentes para guíar... ya tenemos muchos corazones ardiendo con sed de venganza, sí, venganza, no justicia.
Aún con todos esos sentimientos, me parece justo decir que el que predomina sigue siendo la impotencia, perdóname México por no saber qué hacer mas que escribir en este pinche blog. Gracias por tanto, perdón por tan poco.



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